• Rezando con la oración oficial de la Iglesia: el Oficio Divino.

  • Profundizamos en el misterio eucarístico y su proyección en la vida del mundo.

  • En nuestra oración, la atención fundamental es la Iglesia, con sus necesidades, y las de nuestros hermanos: cercanos o alejados.

  • Tal como está organizada la sociedad con los agobios y prisas a los que nos tiene sometidos nuestra vida cotidiana, creemos que es en la Adoración Nocturna, donde encontramos el clima más adecuado para, con calma, tener esa reflexión y comunicación íntima tan necesarias, con el Dios del que todo lo recibimos.

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